Nuestro impacto

Estamos enfrentando tres grandes problemas.

  1. Problema 1

    Abandono del campo

    Cada vez más familias dejan de cultivar porque el campo ya no les da para vivir. Con la tierra se pierden también saberes, empleos y la producción local de alimentos.

    Muchos jóvenes se van a la ciudad en busca de trabajo, y las parcelas quedan vacías o se venden para construir.

    Sin un ingreso justo para quienes producen, el campo pierde a las personas que lo cuidan.

    Nuestra respuesta

    Economía local

    Generamos ingresos justos para productores, mujeres y jóvenes del Ajusco con una red de producción, venta y distribución responsable. En temporada de producción también les ayudamos a vender sus productos a un precio justo.

    Productos de los agricultores

    Donamos colmenas a agricultores, los capacitamos como apicultores y les compramos su miel a un precio justo.

    Mujeres y madres del Ajusco empacan cada frasco y nuestra red de vendedores gana por cada venta: el dinero se queda en la comunidad.

  2. Problema 2

    Pérdida de biodiversidad

    La expansión urbana avanza sobre bosques y zonas de cultivo. Con ella desaparecen plantas nativas y polinizadores, y los ecosistemas se debilitan.

    Los suelos de conservación del sur de la ciudad, como el Ajusco, ayudan a recargar el agua y a limpiar el aire que respiramos en la Ciudad de México.

    Sin polinizadores, muchas plantas no pueden reproducirse, y eso afecta a los cultivos y a la fauna que depende de ellas.

    Nuestra respuesta

    Restauración ambiental

    Instalamos colmenas y plantas nativas que devuelven polinización y vida al territorio.

    Colocamos cada colmena junto a cultivos y bosque, donde las abejas polinizan y ayudan a que las plantas den flores, frutos y semillas.

    Sembramos plantas nativas que alimentan a los polinizadores durante el año y ayudan a recuperar el paisaje del Ajusco.

  3. Problema 3

    Desconexión entre el ser humano y la naturaleza

    Muchas personas ya no saben de dónde viene su comida ni qué papel juegan las abejas en ella. Y lo que no se conoce, no se cuida.

    En la ciudad es fácil olvidar que cada alimento depende de la tierra, del agua y de los polinizadores.

    Reconectar empieza por entender: cómo se hace la miel, quién la produce y qué pasa cuando cuidamos el territorio.

    Nuestra respuesta

    Educación ambiental

    Compartimos apicultura, polinización y prácticas regenerativas para que más personas se vuelvan agentes de cambio.

    Capacitamos a productores, vendedores y participantes del proyecto en apicultura y prácticas regenerativas.

    Cada frasco cuenta de dónde viene su miel y quién la produjo: así quien la compra también aprende a cuidar el territorio.

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Tema por tema, explicamos lo que está pasando con el campo, la ciudad y los polinizadores, y qué podemos hacer.

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Miel de Viento, no es solo miel. Es un ciclo de restauración ambiental.

Cada colmena, cada productor y cada persona que participa nos acerca a un futuro donde la naturaleza y las comunidades pueden prosperar juntas.

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Ganadores del Catapulta Challenge 2026.

1.er lugar

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Miel de Viento recibe el cheque como ganador del Catapulta Challenge 2026 de la EBC

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